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Pensión vitalicia para un futbolista que se retira por lesión

Fecha: 26/01/2017

La Sala de lo Social del Tribunal Supremo razonando que no existe norma alguna que impida a un futbolista el ejercicio de su profesión a la edad de 30 años, y que por otro lado, «es razonable que a esta edad pueda ejercerse” ha reconocido el derecho a cobrar una pensión vitalicia a un futbolista que se retiró tras una lesión.

En el caso enjuiciado el futbolista solicitó al Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) la incapacidad permanente total derivada de accidente laboral. El INSS rechazó su solicitud al entender que no se podía considerar la lesión que le obligaba a retirarse de los campos de fútbol como accidente laboral porque no prestaba servicios para una empresa española ni estaba sujeto en ese momento a nuestra normativa. De reconocerse esa situación, en todo caso, había que aplicar, según la resolución del INSS, la normativa francesa.

El juzgado de lo Social número 14 de Barcelona estimó en parte la demanda interpuesta por el futbolista y declaró la situación de incapacidad permanente total para su profesión habitual, derivada de accidente de trabajo, condenando a la Mutua de Accidentes de Trabajo y Enfermedades Profesionales de la Seguridad Social, por subrogación de la empresa, al abono de una pensión vitalicia equivalente al 55 por 100 de su base reguladora de 34.772,40 euros anuales, más los incrementos y las revalorizaciones correspondientes.

Con posterioridad, al estimarse el recurso de la Mutua, el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña revocó la sentencia del juzgado de instancia y confirmó la resolución del INSS que denegaba el reconocimiento de la citada incapacidad al deportista, basándose en que a la fecha del reconocimiento de la incapacidad por su lesión de rodilla, ya había cumplido los 30 años por lo que había finalizado su vida profesional como deportista.

Como citábamos al principio el TS, mantiene en su sentencia que la edad del futbolista (30 años), no puede asociarse al final de su carrera como deportista, sosteniendo que se trata de «un futbolista que ve agravada una lesión sufrida años antes como consecuencia de accidente profesional, que se encuentra en activo cuando solicita la prestación de incapacidad permanente total, por cuanto está en plantilla para un club de fútbol, y cumple los requisitos para el reconocimiento de la incapacidad solicitada, lo cual no se discute, por lo que no puede utilizarse en su contra una presunción acerca del fin de su actividad laboral por razones de edad”.

Para la Sala IV, “no existe norma alguna que impida a un futbolista el ejercicio de su profesión a la edad en el caso cuestionada –de 30 años-, y que por otro lado, es razonable que a esta edad pueda ejercerse”.

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